Afinador de Pianos



            Afinar un piano plantea distintos desafíos, según la preparación de quien esté a cargo de realizar el trabajo. La afinación de un piano es un evento que casi no acepta concesiones, el instrumento queda afinado o no queda.

             No es verdad que un piano puede afinarse en una hora o algo más, ya que las cuerdas tienden a volver a la tensión en la que se encontraban antes de manipular la llave.

             La afinación correctamente realizada requiere entre 2 ½  y 4 horas, siempre y cuando el piano no ha sido cambiado a un nuevo espacio con niveles de temperatura y humedad distintos. En tal caso lo ideal es esperar 4 ó 5 días hasta que el material se acostumbra a las nuevas condiciones, para luego proceder a afinar.



             Muchas veces es necesario retocar muchas de las cuerdas hasta que la nueva tensión del acero quede estable, o bien hasta que la mano del afinador encuentra la posición justa en que la clavija queda firme. Todo esto considerando que el instrumento ha sido regularmente mantenido (¡nunca menos de una vez al año, siendo lo ideal una vez cada cambio de estación) ya que en instrumentos que no han sido afinados durante muchos años es común encontrar piezas hermanadas, clavijas difíciles de mover o dejar en el punto justo, cuerdas que se trancan en los agraffes al retensarlas, etc..

             Una afinación se logra agudizando el oído y escuchando con atención los batimentos y los armónicos. Es un trabajo de  paciencia, y en varios años que llevo realizándolo tengo el respaldo para decir que si usted es de los que afina su propio piano con un afinador electrónico pensando que el trabajo es simple, probablemente su piano nunca ha estado afinado.

             Existen instrumentos donde los batimentos y los armónicos agudos son más notorios y en ese caso es más sencillo alcanzar la afinación más rápidamente.

             Hay muchos caminos para alcanzar un buen temperamento, pero el único perfecto es el del oído.

 

 

             Los afinadores electrónicos no contemplan las mínimas variaciones en los batimentos que se producen al ejecutar dos notas al mismo tiempo, pues el aparato electrónico las afina por separado. Es al tocar las dos notas juntas que el oído experto puede llegar a corregir estas imperfecciones, lo que quiere decir que el oído es el que tiene la última palabra. Hay pianos que tienen algunas cuerdas que de por sí solas producen batimentos, y es al escucharlas en un intervalo que se procede a afinarlas, pues el afinador electrónico puede admitir el sonido aislado como correcto, pero es al ejecutar esa cuerda en un intervalo que se sabe si en el conjunto va a sonar bien o no.

             En mi experiencia laboral no empleo afinador electrónico, salvo excepciones en las que el piano se usa con otros instrumentos, y aún así el oído siempre acude a corregir lo que el afinador electrónico planteó primero.

             Si usted o su técnico afina su piano con un afinador electrónico es de esperar que tenga la oportunidad de comparar el resultado con una afinación hecha enteramente a oído.

            La forma en que se afina un órgano de tubos es prácticamente la misma que la de un piano, con la ventaja de que el sonido no pierde su intensidad mientras se mantenga la tecla pulsada. Sin embargo la afinación requiere días e incluso semanas cuanto más grande es el instrumento, pues es más difícil alcanzar la pureza en los unísonos.


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Piano de la Basílica de Paysandú

Piano Schiedmayer, Stuttgart, 1904

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